Decíamos que la velocidad de obturación la regula el usuario.
Bien, mientras el obturador está cerrado, la luz no penetra al cuerpo de la cámara ni llega a la película; en cuanto se abre el obturador, la película (o el sensor en digitales) recibe luz, y deja de recibirla cuando se cierra de nuevo. La velocidad de obturación es el tiempo durante el cual permanece abierto el obturador y la luz llega a la película.
Las velocidades siguen una escala similar a la siguiente:
1, 2, 4, 8, 15, 30, 60, 125, 250, 500 …
Éstas son en realidad fracciones de segundo, una exposición de 30 en realidad indica que el obturador permanece abierto durante 1/30 de segundo.
De la misma manera que con el diafragma un número “grande” indica una exposición menor a la luz del negativo.
Las cámaras modernas tienen una escala también por encima del segundo normalmente ésta se identifica ya que incorporan el símbolo de ” posterior al número (1”, 1.5”, etc.).
Adicionalmente existe la función “bulbo” que hace que la cámara mantenga su obturador abierto hasta que se le indique lo contrario, esta opción es utilizada por ejemplo para fotografía astronómica.

Fotografía de la Sociedad Astronómica de Oaxaca -aclaro que para este tipo de fotografías el telescopio debe poder compensar el movimiento de la rotación de la Tierra-