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22 Mar 2010 La película fotográfica y su proceso

Propiedades fotosensibles de la película

Estructura de la película
La película en blanco y negro consta de cuatro capas básicas. La capa fotográficamente activa se llama emulsión (aunque en realidad es un nombre erróneo que se conserva por costumbre, ya que se trata de una suspensión del 30 – 40% en peso de haluros de plata en gelatina), ésta se encuentra recubierta por una sustancia resistente a la abrasión que la protege del roce. Ambas capas se apoyan en una base de plástico transparente, que normalmente es acetato de celulosa. La cara posterior de la base de la película dispuesta al lado contrario de la emulsión se reviste con una capa “antihalo” cuyo objeto es evitar que los rayos luminosos se reflejen y expongan la emulsión por su parte posterior.

Reacción de la película a la luz
El principal “ingrediente” de la película fotográfica es la sal de plata sensible a la luz que hay en la emulsión. Las sales de plata son una mezcla de haluros cristalinos: cloruros (el menos sensible), yoduros y bromuros de plata. Durante la exposición, parte de los iones de plata de estos cristales afectados por la luz se convierten selectivamente en átomos de plata metálica. Por el contrario, ninguno de los iones de los cristales que no han recibido luz se convierte en plata. El grado de exposición –la cantidad de luz que llega a la emulsión– determina el número de cristales convertidos en plata metálica.
Cuando la luz forma plata metálica en la emulsión, la imagen de la película todavía es invisible y se llama “imagen latente”, esta cantidad de iones no es suficiente para formar una imagen visible aún, sin embargo estos átomos permiten al revelador “identificar” los cristales expuestos a al luz amplificando el efecto y transformando en plata metálica los iones suficientes para hacer la imagen visible.

Proceso de revelado
El revelador convierte las sales metálicas expuestas en iones de plata –las “reduce”–. El revelador elimina de la película la primera capa protectora y hace que la gelatina se esponje permitiendo la entrada del revelador y actuar sobre los haluros de plata que se encuentran suspendidos en ella. Asimismo, el revelador no afecta a los cristales de plata no expuestos, que no contienen átomos metálicos, y por el contrario las zonas en la emulsión muy expuestas a la luz contienen muchos iones de plata que forman una película oscura, con lo que obtenemos una gama de grises en nuestra película en función de la cantidad de luz que se haya recibido en cada zona de la misma.
La cinética de la reacción del revelador es lenta (tardaría horas o días en formar una imagen por sí solo), por lo que todos los reveladores comerciales incluyen un catalizador –o activador– que le da al tacto una sensación ligeramente jabonosa.

El “baño de paro” puede ser de dos tipos: un baño de agua simple, que lo que hace es diluir el revelador y con esto interrumpir su acción sobre la emulsión, o el vinagre diluido, que no es otra cosa que ácido acético -un ácido debil- el cual además de diluir el revelador como el caso anterior, neutraliza al revelador y detiene la reacción, el uso del ácido acético debe ser consultado de acuerdo al revelador.

Durante el fijado de la imagen, los cristales no expuestos se eliminan de la emulsión. El fijador-blanqueador (son dos soluciones distintas) se compone de hiposulfito o sulfatos de sodio y amonio, los cuales forman compuestos de plata que se pueden disolver en agua retirando así los cristales no expuestos de la emulsión. Si esto no se hiciera adecuadamente, entonces las zonas que no habían sido expuestas a la luz durante la toma fotográfica se velarían posterior al proceso de revelado arruinando la imagen obtenida.

El lavado final debe retirar la solución de hiposulfito. Se suele agregar un agente tensoactivo que favorece el secado uniforme del negativo evitando la formación de las manchas que dejan las gotas de agua al evaporarse.

Partes de la película fotográfica


Sensibilidad de la película

Las películas blanco y negro se diferencian primordialmente por el tamaño del os cristales de haluros de plata en la emulsión. En general, cuanto más grandes son, más sensible –o rápida– es la película. Y cuanto más sensible sea ésta, tanto mayores serán los cristales que contiene la emulsión.
(De hecho el tiempo de proceso depende del tamaño de los cristales, por lo que los rollos de mayor ISO requieren mayor tiempo de revelado)
Este aumento de sensibilidad trae como consecuencia que la imagen registrada es de textura más “gruesa”, por lo que las películas rápidas no dan tanta nitidez o detalle como las lentas y presentan una textura granular característica. Lo que se gana en sensibilidad se pierde en capacidad para captar el detalle.

Aunque los cristales de plata son sensibles a la luz, no lo son a toda la gama cromática sino sólo a la de onda más corta, es decir a los tonos azules. Para hacer una emulsión sensible a todo el espectro de luz visible, se adicionan colorantes sensibilizadores.
En el caso de la película de color y las diapositivas, se emplean tres capas distintas de emulsión, donde cada capa es sensible al rojo, azul y verde, y transparente para las demás longitudes de onda.

En el caso de la impresión sobre papel, este está recubierto de una emulsión ortocromática. Este material está sensibilizado al verde abarcando las porciones verde, azul, violeta, y cercano ultravioleta del espectro, siendo no sensible al rojo. De ahí que en el laboratorio o cuarto oscuro en el momento de la impresión puedan utilizarse focos rojos sin velar el material.